¿Conocéis el interior del País Vasco? Mientras la costa acapara casi todas las miradas, hay rincones tierra adentro que guardan algunos de los paisajes más auténticos y sorprendentes del norte. En este artículo quiero llevaros a descubrir todo lo que podéis ver y hacer en uno de ellos: el impresionante Valle de Carranza.
El Valle de Carranza (Karrantza Harana en euskera) es el valle más extenso de Bizkaia. Situado en el extremo occidental del territorio, a tan solo una hora en coche de Bilbao, hace frontera con Burgos y Cantabria y queda abrazado por los Montes de Ordunte, que lo protegen y dibujan.
Aquí el paisaje es un mosaico de prados intensamente verdes, bosques frondosos y montañas entre las que asoman pequeñas aldeas llenas de carácter. Caseríos centenarios, elegantes casas indianas e iglesias románicas hablan de su pasado, mientras la fauna y la tranquilidad recuerdan que la naturaleza sigue marcando aquí el ritmo.
Es un destino perfecto para quienes buscan naturaleza, calma, respirar aire puro y reconectar con el entorno rural. Un valle con historia, tradiciones vivas y joyas naturales tan singulares como su parque natural y sus célebres cuevas, que lo convierten en una escapada ideal para amantes de la naturaleza y el turismo tranquilo.

¿Cuántos días dedicarle al Valle de Carranza?
Para disfrutar del Valle de Carranza como se merece y poder ver y hacer todos sus imprescindibles, lo ideal es dedicarle al menos 3 días. Es el tiempo mínimo para visitar sus principales atractivos, hacer alguna ruta de senderismo y empaparse del ambiente rural que define la zona.
Es cierto que puede encajar en una escapada de fin de semana, pero el plan será más ajustado y probablemente os quedaréis con la sensación de haber visto solo una parte. Las distancias dentro del valle no son grandes, pero apetece parar, pasear por las aldeas, disfrutar del paisaje y tomárselo con calma.
Y precisamente ahí está la clave: Carranza es un destino para bajar el ritmo. Así que si podéis dedicarle 4 o 5 días, la experiencia todavía mejorará más. Tendréis margen para combinar naturaleza, patrimonio, gastronomía local y momentos de simple desconexión. Incluso podréis explorar rincones menos conocidos y hacer planes más tranquilos, como realizar rutas menos transitadas o actividades de avistamiento de fauna.
En resumen: cuanto más tiempo le deis, más disfrutaréis su esencia.

¿En qué época visitar el Valle de Carranza?
El Valle de Carranza es un destino que se puede disfrutar durante todo el año, porque cada estación le da un carácter distinto al paisaje y a la experiencia. Yo lo visité en verano y me encantó, pero después de conocerlo, tengo claro que cualquier momento tiene su encanto.
En verano, los días largos permiten aprovechar al máximo las rutas y las visitas. Es una época ideal para disfrutar de terrazas, planes al aire libre y temperaturas mucho más suaves que en otras zonas de España. Aquí el calor rara vez resulta agobiante y las noches suelen ser frescas, perfectas para descansar.
El otoño transforma el valle en un espectáculo de colores. Los bosques se tiñen de rojos, ocres y naranjas, creando paisajes preciosos, especialmente en las zonas de hayedos. Es una época muy fotogénica y tranquila. Además, entre mediados de septiembre y principios de octubre es época de la berrea, cuando los ciervos están en plena época reproductora y es posible verlos y escuchar sus característicos bramidos en la naturaleza.
En invierno, el valle muestra su cara más serena. Las montañas pueden aparecer cubiertas de nieve y el ambiente es aún más rural y pausado. Es un buen momento para quienes buscan tranquilidad y paisajes invernales con encanto.
La primavera, por su parte, trae temperaturas agradables, días cada vez más largos y un valle en plena explosión de verdes. Los prados y bosques se ven especialmente vivos y es una época estupenda para el senderismo.
En definitiva, no hay una única “mejor época”: depende de lo que busquéis. Naturaleza en estado puro, colores otoñales, frescor veraniego o paisajes invernales… Carranza siempre tiene algo que ofrecer.

Imprescindibles que ver en el Valle de Carranza
Centro de recuperación Karpin Fauna
Karpin Fauna es mucho más que una visita: es una experiencia con trasfondo ético y educativo. Se trata de un centro de rescate que acoge animales víctimas del comercio ilegal, del mascotismo, del abandono y también fauna autóctona irrecuperable que, por enfermedades o accidentes, ya no puede volver a vivir en libertad. Aquí encuentran cuidados, espacio y una segunda oportunidad dentro de sus posibilidades.
Por mi trabajo ya conocía el centro antes de esta escapada por Karrantza, así que he podido seguir de cerca su evolución. Y precisamente su historia es una de las cosas que más valor le dan: Karpin Fauna fue en el pasado un zoo tradicional. Pero su equipo decidió dar un giro completo al proyecto y transformarlo en un centro de rescate y sensibilización. Un cambio valiente que demuestra que otro modelo es posible cuando hay compromiso real con el bienestar animal.
Hoy puede decirse que es un centro de rescate plenamente enfocado en la rehabilitación, la educación y la concienciación. La visita no va de “ver animales”, sino de entender las problemáticas que hay detrás: tenencia irresponsable, tráfico ilegal, uso de animales en espectáculos o desconocimiento sobre la fauna silvestre. Aquí no se habla de especies, sino de individuos con historias detrás.
Como Óscar, un macaco de Berbería víctima del comercio ilegal que vivía en una jaula diminuta en casa de un particular. Tras su rescate y un proceso de rehabilitación y socialización, aquí pudo integrarse en un grupo y vivir en condiciones mucho más dignas.
O Bruno, un oso pardo que iba destinado al mundo del circo y la publicidad cuando aún era una cría. Su rescate cambió por completo su destino y hoy cuenta con un entorno adaptado a sus necesidades y con un compañero de su misma especie.
Y como ellos, muchos otros. Cada recinto tiene un porqué y cada animal, una historia que invita a la reflexión.
Por eso, si podéis, recomiendo hacer la visita guiada con el personal del centro. Escuchar de primera mano las historias y el trabajo que hay detrás marca la diferencia. Y si los horarios no os encajan, la audioguía es una muy buena alternativa: aporta muchísimo contexto y convierte la visita en algo realmente enriquecedor.
En resumen, si queréis ver animales y os interesa el turismo responsable y el bienestar animal, Karpin Fauna es uno de los imprescindibles que ver y hacer en el Valle de Carranza. Porque es una forma de apoyar un proyecto que trabaja para reparar los impactos que generamos los humanos.
- Horario de apertura:
- Precio de la entrada: 9€ la entrada (6€ menores entre 4 y 14 años). El precio de la entrada con la visita guiada es de 16’50€ en el caso de los adultos, y 9’50€ en el caso de los menores de entre 4 y 14 años. De 0 a 3 años no se paga entrada.
- Web oficial del Karpin Fauna para consultar los horarios de las visitas guiadas






Parque Natural de Armañón
El Parque Natural de Armañón es uno de los grandes tesoros naturales de esta zona, así que ir a conocerlo es otro de los imprescindibles que ver y hacer en el Valle de Carranza. Un espacio protegido de montañas, valles verdes y bosques que, gracias a su microclima, combinan encinares y hayedos en un mismo territorio, algo poco habitual y muy interesante desde el punto de vista ecológico.
Pero si hay algo que realmente lo hace singular es su paisaje kárstico: simas, dolinas y formaciones rocosas moldeadas durante miles de años por el agua. Y bajo tierra, el parque es aún más interesante, con cerca de doscientas cuevas catalogadas. Entre ellas destaca la Torca del Carlista, considerada una de las mayores cavidades subterráneas de Europa, y, por supuesto, la famosa Cueva de Pozalagua, de la que hablaremos con más detalle.
Es un lugar ideal para quienes disfrutan de la naturaleza en estado puro: senderismo, observación de fauna, geología o simplemente paisajes poco alterados por el turismo masivo.
Si os interesa entender mejor el entorno, la fauna o la historia del valle, hacer alguna ruta con guía local merece mucho la pena. Y si vais por libre, no olvidéis cámara y prismáticos: la presencia de aves rapaces es espectacular, especialmente de buitres leonados. Verlos planear tan cerca y en tan cantidad impresiona.
Mirador del Mirón, una de las rutas más icónicas del Parque Natural de Armañón
Una de las rutas más conocidas del parque es la que lleva al Mirador del Mirón. Son unos 5 km desde la zona de Peña Ranero, con un recorrido de subida rocoso, aunque apto para todos los públicos.
El premio final es un mirador natural desde el que, con un poco de suerte, se pueden observar buitres leonados volando a corta distancia. Los mejores momentos del día para ir son a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la actividad de las aves es mayor en esa zona.
Aunque la niebla a veces juega malas pasadas como me pasó a mí (aquí se ve que es bastante habitual), incluso en días cerrados la ruta merece la pena por su paisaje kárstico tan peculiar. En el camino no es raro ver fauna doméstica y, ocasionalmente, cabras montesas en zonas rocosas.


Centro de Interpretación de Armañón y los Montes de Ordunte
Otra de las paradas imprescindibles que ver y hacer en el Valle de Carranza para contextualizar la visita. Un centro que ayuda a comprender la geología, la biodiversidad y la historia humana del entorno mediante una exposición permanente clara y didáctica.
Además, cuenta con un mirador con vistas preciosas y una propuesta interactiva curiosa: una experiencia que simula el vuelo sobre el valle, permitiendo “sobrevolarlo” moviendo los brazos. Es un plan interesante tanto para adultos como para familias y una buena forma de empezar (o cerrar) la visita al parque entendiendo mejor todo lo que se está viendo fuera.


Ruta por el Hayedo de Balgerri
En la ladera norte del Balgerri, una de las cimas más destacadas de los Montes de Ordunte, se esconde uno de los bosques más especiales de Bizkaia: el hayedo de Balgerri, considerado el más extenso del territorio.
Aunque se le conoce como hayedo, en realidad es un bosque mixto de gran valor ecológico. Junto a las hayas encontraréis robles centenarios, alisos, fresnos, tejos y acebos que aportan diversidad y riqueza al paisaje. Esta mezcla crea un entorno muy cambiante según la época del año: verde intenso en primavera y verano, una explosión de ocres en otoño y una atmósfera casi mágica en días de niebla.
Es una ruta perfecta para quienes disfrutan del senderismo tranquilo, sin grandes desniveles técnicos pero con mucho atractivo natural. Ideal para todos los públicos, incluso para familias. Y, en mi opinión, otro de los grandes imprescindibles que ver y hacer en el Valle de Carranza.



Museo Antigua fábrica de Dolomitas
El Museo Dolomitas, ubicado en la antigua fábrica de dolomía del valle, es una parada imprescindible para comprender la historia reciente de Karrantza y su identidad ligada a la industria y al mundo rural. Y, por tanto, su visita es una de las mejores cosas que ver y hacer en el Valle de Carranza.
La visita permite descubrir cómo la explotación de la dolomía marcó durante décadas la economía y la vida cotidiana de la zona. A través de la maquinaria original, los espacios conservados y los paneles interpretativos, uno se hace una idea muy clara de la importancia que tuvo esta actividad para muchas familias del valle.
La experiencia es además muy amena y variada, ya que consta de una visita guiada que ayuda a contextualizar todo y aporta anécdotas muy interesantes, audiovisuales con testimonios reales e imágenes antiguas que ponen rostro a la historia, y una actividad virtual interactiva, que complementa la visita de forma dinámica y la hace más atractiva y entretenida para todos los públicos.
Es una visita que, sinceramente, sorprende mucho. Yo nunca tuve grandes expectativas por visitar un museo industrial como éste, y sin embargo disfruté mucho de la experiencia. Sales de allí entendiendo mucho mejor el territorio que estás recorriendo, así como la historia de la famosa Cueva de Pozalagua. Una de las visitas más recomendables y populares del valle que, como podréis entender tras esta visita, se encuentra estrechamente relacionada con la fábrica.
Si lo visitáis en familia, tened en cuenta que este museo cuenta con actividades muy amenas e interactivas para que los peques disfruten de la visita. Como su “Trivial en Familia” y el “Viaje para los sentidos”. Ambas actividades hay que reservarlas con antelación, así que os aconsejo echarle un ojo previamente a su página web y consultarlo con ellos.
- Horario de apertura: sábados de 11 a 14h y de 16 a 18h, y domingos de 11 a 14h. De martes a viernes solo abre para grupos de mínimo 10 personas y bajo reserva previa.
- Precio de la entrada: 5€.
- Web oficial del Museo Dolomitas



Cueva de Pozalagua
La Cueva de Pozalagua es, sin duda, una de las grandes joyas naturales del Valle de Carranza. Su fama no es casual: alberga la mayor concentración de estalactitas excéntricas del mundo, un tipo de formación que crece en direcciones caprichosas, desafiando la gravedad y creando figuras que recuerdan a corales, raíces o esculturas abstractas.
El resultado es un espectáculo geológico único. Techos y paredes aparecen cubiertos de formaciones blanquecinas que parecen un arrecife de coral petrificado. Es uno de esos lugares que cuesta creer que sean reales y que demuestran hasta qué punto la naturaleza puede ser artista.
La temperatura interior se mantiene estable alrededor de los 13 °C durante todo el año, así que conviene llevar algo de abrigo incluso en verano.
La visita solo puede hacerse de forma guiada, lo que también ayuda a proteger la cavidad. Y hay dos opciones interesantes:
- Visita guiada tradicional: ideal para comprender la formación de la cueva y sus particularidades geológicas.
- “Pozalagua Flashback”: una experiencia más inmersiva en la que se recorre la cueva en penumbra, iluminando el camino únicamente con un frontal, hasta el final de la visita, cuando se muestra la cueva iluminada en su totalidad. Una forma muy curiosa y original de conocerla.
En 2018 fue elegida Mejor Rincón de la Guía Repsol, y cuando se recorre se entiende perfectamente por qué. Más que una cueva, parece una auténtica catedral subterránea esculpida durante miles de años. Así que, sin duda, se trata de uno de los grandes imprescindibles que ver y hacer en el Valle de Carranza.
- Horario de apertura: fines de semana de 11 a 18h.
- Precio de las visitas guiadas: ambas, tanto la tradicional como la Flashback, tienen un precio de 10€ (6€ en caso de los jubilados y los niños de 6 a 12 años). Tened en cuenta que presentando la entrada del Museo Dolomitas en Pozalagua, o viceversa, os van a ofrecer un descuento. *Es recomendable reservar la entrada con antelación, especialmente en época alta.
- Web oficial de la Cueva de Pozalagua


Antigua Iglesia de Biañez
Karrantza reúne nada menos que diecinueve iglesias repartidas por el valle, muchas de ellas con siglos de historia y pequeños tesoros ocultos. Pero si hay una que realmente destaca, esa es la iglesia románica de San Andrés de Biañez.
Más allá de su valor religioso, esta iglesia permite entender una parte importante de la historia del valle y su vínculo con las casas indianas que salpican la zona. Ambas cosas hablan de épocas de emigración, de prosperidad traída de América y de cómo eso dejó huella en el patrimonio local.
Aunque el gran tesoro se encuentra en su interior: durante unas obras de restauración aparecieron de forma casual unas pinturas murales renacentistas que habían permanecido ocultas durante siglos. Y entre todas ellas, destaca un impresionante fresco de unos 92 m², considerado el mural de su época más grande de la cornisa cantábrica. Está fechado entre finales del siglo XV y principios del XVI, y hasta hoy no se ha documentado otro de semejante tamaño y antigüedad en la región. Su escala y nivel de detalle lo convierten en una auténtica joya patrimonial poco conocida fuera del ámbito local.
– Importante: la iglesia no suele estar abierta al público por libre. Solo puede visitarse con guía, por lo que conviene informarse y reservar a través de la Oficina de Turismo de Karrantza.
Me pareció una visita muy interesante y una muy buena primera parada para aprender sobre la historia de este valle y sus casas indianas.


Casas Indianas
Uno de los patrimonios más singulares del Valle de Carranza son sus casas indianas, elegantes mansiones que aparecen de forma casi inesperada entre caseríos y construcciones rurales tradicionales.
Estas viviendas fueron levantadas entre finales del siglo XIX y principios del XX por vecinos del valle que emigraron a América y que, tras prosperar allí, regresaron a su tierra natal. Con ellas trajeron no solo capital, sino también nuevas ideas arquitectónicas, gustos estéticos y una forma distinta de entender la vivienda.
Por eso llaman tanto la atención: rompen con la arquitectura rural local. Suelen tener fachadas coloridas, galerías acristaladas, balcones ornamentados, amplios ventanales y jardines con especies exóticas, a veces incluso palmeras, símbolo de ese vínculo con ultramar.
Más allá de lo estético, son reflejo de una época concreta de la historia del valle: hablan de emigración, de esfuerzo y de la voluntad de quienes volvieron para dejar huella en su lugar de origen. Actualmente, algunas se conservan perfectamente, mientras que otras muestran el paso del tiempo.
Para verlas, no hace falta hacer una ruta formal, se pueden ir descubriendo a medida que se recorre el valle. Pero, si os interesa, tened en cuenta que la Oficina de Turismo de Karrantza organiza rutas guiadas para ir a ver y conocer la historia de estas casas.
- En este enlace encontraréis la información y datos de contacto de la Oficina de Turismo de Karrantza.


Otras cosas que ver y hacer en el Valle de Carranza
Ruta por el Hayedo de La Calera
Menos conocido que otros bosques del valle, el hayedo de La Calera es uno de esos rincones tranquilos que sorprenden. Un bosque húmedo y frondoso donde las hayas conviven con musgos, creando un paisaje que parece sacado de un cuento.
Es ideal para un paseo corto y relajado, sin necesidad de grandes rutas. Perfecto si buscáis naturaleza sin complicaciones o si viajáis en familia. En otoño se vuelve especialmente bonito, cuando el suelo se cubre de hojas y el bosque adquiere tonos dorados y rojizos.


Ir a conocer el precioso pueblo de Lanestosa
Aunque no pertenece oficialmente al Valle de Carranza, Lanestosa está tan cerca que merece totalmente una visita. De hecho, es la localidad más pequeña de Bizkaia y uno de los pueblos más bonitos que ver de la zona y, por tanto, si visitas el Valle de Carranza.
Fundada en la Edad Media, su casco histórico ha conservado la estructura original: calles empedradas, hileras de casonas con balcones corridos de madera y un aire rural muy bien preservado. Es uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo.
Entre sus puntos más interesantes encontraréis palacios barrocos, antiguas casas indianas, lavaderos tradicionales y su fotogénico puente viejo de piedra. Todo ello enmarcado en un entorno muy verde, ya que el pueblo se asienta en un pequeño valle atravesado por el río Calera.
Es una parada perfecta para combinar con una ruta de naturaleza o como plan tranquilo al final del día.




¿Con quién hacer las visitas, rutas y actividades en el Valle de Carranza?
Contar con personas que conocen bien el territorio marca mucho la diferencia en un destino como Karrantza. No solo por comodidad, sino porque ayudan a entender mejor el entorno natural, la historia local y la fauna que muchas veces pasa desapercibida.
Aquí van dos recomendaciones muy útiles para organizar vuestra visita:
Carrantia
Una opción muy recomendable si os interesa la naturaleza y la fauna del valle. Son guías locales que conocen el territorio al detalle y proponen rutas interpretativas centradas en paisaje, biodiversidad y observación de animales.
Aportan mucho contexto durante las salidas y, además, facilitar prismáticos, lo que mejora muchísimo la experiencia, especialmente para ver aves rapaces y otros animales a distancia sin molestarlos. Ideal para quienes disfrutan del ecoturismo y la observación responsable de fauna.
Os aconsejo muchísimo echar un ojo a su web oficial y consultar las actividades con ellos, porque según la época y momento del año podéis encontrar diferentes opciones en su oferta. Como ir a ver la berrea o la observación de buitres leonados.


Oficina de Turismo de Karrantza
El mejor punto de referencia para organizar visitas culturales en el valle. Desde aquí podéis gestionar la visita guiada a la iglesia de Biañez y consultar opciones para conocer las casas indianas o el patrimonio local
Además, ofrecen información actualizada sobre horarios, actividades puntuales y recomendaciones según la época del año. Acercarse al inicio del viaje suele ahorrar tiempo y ayuda a planificar mejor.
Dónde alojarse durante una escapada en el Valle de Carranza
Mendialai Rural, nuestro alojamiento recomendado
Mendialai Rural es uno de esos alojamientos que encajan perfectamente con el espíritu del Valle de Carranza: tranquilidad, naturaleza y cercanía. Está rodeado de verde y transmite esa sensación de desconexión que muchos buscan al venir aquí.
Lo regenta una familia local que cuida mucho los detalles y el trato al viajero. Es el tipo de lugar donde uno se siente como en casa desde el primer momento y donde el ritmo baja casi sin darte cuenta.
Las habitaciones son amplias y cómodas, pensadas para descansar de verdad. Cuentan con baño completo, bañera de hidromasaje, secador y amenities, con un enfoque más sostenible que evita los formatos monodosis poco responsables. Algunas habitaciones tienen además terraza, un plus muy agradable en verano para disfrutar del aire fresco y el silencio del entorno.
Uno de sus puntos fuertes es la gastronomía. Cada mañana sirven un desayuno generoso y variado incluido en la estancia, con productos locales y opciones dulces y saladas. También ofrecen cenas en su restaurante, preparadas al momento y con producto de proximidad.
En verano además, cenar en su patio, al aire libre y bajo las estrellas, es la forma perfecta de acabar el día. Además, se adaptan a preferencias alimentarias: en mi caso, se esforzaron por prepararme opciones vegetarianas variadas cada noche sin problema.
En resumen, una opción muy recomendable si buscáis alojamiento rural auténtico, buena comida y trato cercano. Un lugar coherente con la filosofía de viajar con calma y disfrutar del destino.



Dónde comer en el Valle de Carranza: restaurantes recomendados
En un destino tan rural y ligado al producto local como Karrantza, comer bien es parte del viaje. Aquí la cocina suele ser casera, con ingredientes de proximidad y raciones generosas. Y estas son mis recomendaciones, tomad nota:
Aizko Pozalagua
Ubicado junto a la Cueva de Pozalagua, es una opción perfecta para comer antes o después de la visita. La localización ya es un punto a favor, pero lo mejor es su terraza con vistas al entorno natural, ideal para días despejados.
Ofrecen cocina casera muy bien elaborada, con platos tradicionales y producto local. Es el típico sitio donde apetece alargar la sobremesa tras una mañana de excursiones y visitas.



Restaurante del hotel rural Mendialai
Aunque es el restaurante del alojamiento, no es solo para huéspedes. Aquí la apuesta es clara por el producto de proximidad y la cocina casera, con platos preparados al momento.
Como ya os he comentado, las cenas en su patio exterior, especialmente en verano, son un pequeño lujo. Además, se adaptan sin problema a preferencias alimentarias (vegetariano incluido), algo que se agradece.


Casa Garras
Un clásico de la zona para quienes quieren probar cocina vasca tradicional en un ambiente familiar. Destaca por sus platos contundentes, recetas de siempre y buena materia prima.
Es una buena opción para quienes buscan sabores locales y raciones generosas tras un día de rutas por el valle.
¿Cómo recorrer el Valle de Carranza?
Para recorrer y conocer esta zona es imprescindible contar con un vehículo. Así que si no podéis llegar hasta aquí con vuestro coche, yo os recomiendo alquilar uno en el aeropuerto de Bilbao. Ya que Carranza se encuentra a tan solo una hora de Bilbao.
Nosotros siempre alquilamos los coches a través de DiscoverCars, una plataforma en la que podéis comparar ofertas de alquiler de coches de diversas compañías para que puedas elegir la que mejor se adapte a vuestro viaje. Nosotros hemos reservado varias veces con ellos y la verdad es que estamos muy contentos de las experiencias que hemos tenido. Porque si tienen algo muy bueno es que incluyen todos los cargos, impuestos y extras obligatorios en el precio final, así que te ahorran sorpresas desagradables al llegar al mostrador de alquiler (que seguro que más de una experiencia así ya la habéis tenido).
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Aprovecho también para dejaros algunos consejos que creo que son importantes a tener en cuenta a la hora de alquilar un coche para un viaje o escapada como ésta:
- Elegir una proveedor que tenga una puntuación de 8 o más.
- Escoger una política de combustible lleno-lleno y quilometraje ilimitado.
- Contratar seguro a todo riesgo preferiblemente (y hacerlo con DiscoverCars que sale mucho más económico que haciéndolo directamente con la compañía)
- Asegurarte de que no pidan depósito, o que sea muy bajo.
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